La ciencia ha identificado ingredientes y texturas para “alimentar” nuestra piel según nuestra edad. Ahora bien, sus necesidades también pueden variar según el día a día, la época del año, el entorno entre muchos otros factores… Si de verdad quieres tener una piel sana, tal vez sea el momento de renunciar al concepto de tipos de piel y aprender a escuchar a tu piel en cada momento.
Tipo de piel versus “skin mood”
El concepto tradicional de los «tipos de piel» sigue siendo un punto de partida valido a la hora de crear tu rutina skincare desde cero, el problema llega cuando tu tipo de piel cambia según las estaciones. La piel puede parecer más seca o incluso deshidratada en invierno debido a factores como la calefacción central. Sin embargo, durante el verano puede volverse más grasa, sobre todo si vives en un lugar de mucha humedad. Por esta la razón, mucha gente decanta por utilizar una crema hidratante ligera durante los meses estivales, mientras que en invierno buscan texturas más ricas.
No obstante, la idea de los tipos de piel no tiene en cuenta lo que le está sucediendo a tu piel en este mismo momento. Es decir, tu skin mood o el estado de ánimo de tu piel. Al igual que nosotros, nuestra piel reacciona constantemente a factores externos e internos. Puede que te hayas levantado hoy con la piel más sensible de lo normal o con algún granito. Mañana puede que tengas rojeces o picazón. Tu piel te habla con su propio lenguaje. Solo has de aprender a escucharla y adaptar tu rutina facial a sus necesidades.
Igual te parece un concepto bastante obvio, pero hoy en día es muy fácil dejarse llevar por las mil y una aventuras que nos ocurren durante las interminables jornadas y no prestarle a nuestra piel la atención que merece.
¿Cómo empezar a escuchar a tu piel y tratarla como corresponde?
No se trata de saltar de producto en producto ni usar una rutina facial diferente cada día. Esto solo sirve para exacerbar cualquier problema cutáneo existente y alejarte de los resultados deseados. Es más bien aprender a ver la piel como un mapa que te guía. Ella te habla y muestra sus necesidades. El secreto de la piel sana y feliz es prestar atención al mapa de tu piel.
Supongamos que ya tienes varios limpiadores Twelve adornando la estanteria de tu baño a pesar de que tu rutina habitual consiste en solo usar Purifying Cleansing Beauty Cream por la mañana y Clementine Cleansing Balm por la noche. Sin embargo, también tienes en standby Charcoal Peace Calming Cleanser para los días que tu piel aparece más congestionada de lo normal. Esto es un ejemplo de “escuchar tu piel”, ya que, al reemplazar Clementine con Charcoal, estás dándole esa limpieza profunda pero delicada que necesita en el momento oportuno.
Tu piel pasará por muchos cambios a lo largo de tu vida. La clave está en conocer tu piel en profundidad, entender su comportamiento en cada etapa de la vida y aceptar que habrá fluctuaciones en su estado.
Dale muchos mimos y, recuerda, si te habla, escúchala.
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