Belleza orgánica

Un Problema De Formulación Natural

formulación de cosméticos naturales
Sé que la publicación de hoy suena un poco más científica que de costumbre, pero quería compartir con todos vosotros, un problema común al que nos enfrentamos los formuladores cosméticos con ingredientes naturales.

El enranciamiento es un proceso de descomposición química que ocurre naturalmente en los aceites y mantecas. En la formulación de productos naturales es un fenómeno que debemos prevenir porque representa una amenaza para la salud de la piel. También los aceites rancios pierden la mayor parte de sus propiedades (pérdida significativa de vitaminas liposolubles, entre otras).

 

Esta degradación puede ocurrir de tres maneras diferentes:

 

Hidrólisis: los triglicéridos se separan en ácidos grasos y glicerina. Suele ocurrir en ambientes de alta humedad.

 

Polimerización: las moléculas lipídicas tienden a agruparse en moléculas más grandes. Sucede con más frecuencia si almacenamos nuestros aceites en habitaciones con temperaturas elevadas (por encima de los 25 grados centígrados).

 

Autoxidación: los lípidos tienden a liberar hidrógeno y se alimentan de oxígeno. Este caso particular, es uno de los más peligrosos porque ocurre muy rápidamente (reacción en cadena).

 

En el laboratorio tenemos las herramientas adecuadas para establecer si nuestros aceites se han vuelto rancios. En casa, en cambio, podemos verlo rápidamente porque huelen bastante mal. Pensad en el olor de la mantequilla rancia o cuando los frutos de las especies femeninas de gingko biloba caen al suelo, liberan ácido butírico que produce un olor muy desagradable.

 

¿Se puede prevenir la oxidación?

 

La respuesta es sí. Recomiendo comenzar por almacenar nuestros productos lejos de fuentes de luz y calor y nunca usar recipientes de metal, el vidrio es siempre el material preferido. Evitar la humedad constante. Si los conservais en vuestro baño, una buena opción es guardarlos en un armario.
Una vez que empieces a usar el producto, sigue usándolo. Cuanto menos tiempo esté expuesto al aire, mejor será.

 

La nueva cosmética natural contiene la dosis correcta de antioxidantes para proteger las fórmulas. El más común es el tocoferol, pero hay estudios que muestran resultados positivos (in vitro) para algunos aceites esenciales, como el de limón, tomillo, salvia y orégano.

 

La cantidad de antioxidante se debe calcular correctamente en función de la cantidad de aceites y su estructura química. Si se agrega menos de la cantidad necesaria, la oxidación ocurrirá, pero si va más allá de la dosis correcta, podría aumentar las posibilidades de oxidación, se denomina pro-oxidación. Este puede ser uno de los pasos más desafiantes a la hora de crear una fórmula y se necesita tiempo para hacerlo bien. Es por ello que siempre repito “La formulación de productos naturales es una ciencia. No un experimento.»

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