Cuidado de la piel

Hablemos de la pérdida de agua transepidérmica

Hoy no quiero hablar de la amenaza a la piel de los ambientes interiores calentados mientras hace frío afuera (al menos en la mayor parte del hemisferio norte), sino que quiero destacar la importancia de la función principal de la piel, que tendemos a olvidar.

La función principal de la piel es proteger al cuerpo de las sustancias externas y de la pérdida excesiva de agua.

El agua es un elemento esencial para el bienestar de la piel, por lo que la limpieza y la hidratación son pasos esenciales para mantenerla en buenas condiciones.

El agua sigue una trayectoria bien definida dentro de las diferentes capas de la piel: desde el torrente sanguíneo llega a la dermis, y luego se extiende de forma regular y constante hasta las capas superiores de la epidermis, donde tiene la tarea de preservar la hidratación de la piel.

La película acuosa que cubre la epidermis suele definirse como un “manto ácido”, en función de su pH ácido. Su composición proviene de los productos de secreción de las glándulas sudoríparas y sebáceas, por péptidos derivados de la descomposición de los córneos (células muertas) y de algunos lípidos epidérmicos clave. En otras palabras, es una mezcla de aceites y sustancias hidrosolubles, cuya tarea es proteger la piel. Esta película protectora se divide en dos partes: la superior, donde se encuentran el sebo y los lípidos epidérmicos; debajo de ella se encuentra el NMF (factor natural de hidratación) y está compuesta por moléculas de base acuosa presentes en la superficie epidérmica.

Hay una evaporación constante e imperceptible del agua en la capa externa de la epidermis.

Este mecanismo se llama Pérdida Trans Epidérmica de Agua (TEWL). La TEWL refleja la integridad de la barrera cutánea y, por lo tanto, se utiliza como punto de referencia para evaluar la salud de la piel.

El agua, junto con las proteínas y los lípidos, proporciona a la capa superior de la piel suavidad, flexibilidad y elasticidad.

El estado de hidratación está regulado por sustancias presentes en los corneocitos (células muertas), capaces de retener el agua, y la calidad de los lípidos presentes.

Las proteínas más importantes aquí están representadas por la queratina, la involucrina y la filagrafina: tienen la capacidad de unir moléculas de agua (recuerde cuando le digo por favor que no exfolie en exceso porque está matando todas estas valiosas proteínas? Los lípidos de la capa más externa son esenciales para retener la cantidad adecuada de agua en la piel y para regular el TEWL (efecto barrera). En particular, el ácido linoleico (omega 6) desempeña un papel clave en la síntesis de los lípidos de barrera.

Los principales factores de deshidratación son químicos (por ejemplo, la acción disolvente y desolidizante ligada a la aplicación repetida de tensioactivos -agentes de limpieza-, por lo que siempre menciono que la limpieza es el paso más importante en las rutinas de belleza) o pueden estar ligados a las agresiones ambientales: el viento, el frío y la humedad relacionados con el medio ambiente, cuando intervienen de forma separada o conjunta, provocan deshidratación con formación de pieles secas, ásperas, descamadas, agrietadas y agrietadas.

Una piel deshidratada favorece la penetración de sustancias extrañas y la aparición de problemas inflamatorios como eczemas, dermatitis y provoca pérdida de elasticidad y plasticidad.

Las estrategias de hidratación son básicamente dos:

  • Regular el contenido de agua cutánea
  • Ajustar el contenido de lípidos cutáneos

Una buena crema hidratante debe actuar en ambos niveles, para restaurar la película hidrolipídica cutánea.

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