Clean beauty

¿Cómo saber si tu cosmética es natural?

¿Cómo saber si tu cosmética es natural?

Los productos de belleza no son un invento del mundo moderno. De hecho, la historia nos cuenta del gusto por cuidar nuestro aspecto externo con una multitud de preparados. Desde los primeros exfoliantes hechos con polvo de alabastro, miel y sal, hasta las cremas antiarrugas hechas con extractos de ciprés del Antiguo Egipto, la naturaleza siempre ha sido la mejor fuente de inspiración para los productos de higiene y cuidado personal. Sin embargo, hay que tener en cuenta que, a pesar de ser de origen natural, casi todos los ingredientes han de ser “procesados” antes de poder incorporarlos en alguna preparación. Si estáis leyendo este blog, es porque te interesa la cosmética natural por eso quiero compartir con vosotros algunos consejos para saber si tu cosmética es natural o no.

Lo natural está de moda. Tanto que son muchas las marcas, sobre todo del mundo beauty, que han dado el salto a esta tendencia. Sin embargo, no hay ninguna normativa específica que regule el término “natural” y, por lo tanto, la etiqueta “cosmética natural” en realidad significa poco. Si un cosmético incluye algún producto de origen natural se puede anunciar en la etiqueta como tal. Pero como todo lo natural sufre procesos químicos para poder ser utilizado, hay que saber cuales son los procesos realmente permitidos por la industria cosmética natural o las empresas certificadoras. ¡Vamos allá!

Aceites vegetales

Estos aceites se obtienen mediante un método llamado “prensado en frío”, donde la materia prima se presiona y se filtra para sacar el aceite. Este proceso se considera “natural” por la industria. Sin embargo, los aceites también se pueden obtener mediante complejos procesos de destilación, dependiendo de la parte del aceite que se necesita extraer (también considerado como un proceso natural). Además, los aceites vegetales se pueden desodorizar de forma natural.

Extractos botánicos

Se ponen en contacto partes de la planta con un solvente durante un cierto período de tiempo. La primera duda sobre si un extracto puede clasificarse como “natural” surge por el tipo de solvente utilizado. Por ejemplo, un solvente como el propilenglicol es sintético, mientras que la glicerina o el agua se consideran naturales. Otro paso que puede descalificar el extracto de ser “natural” es cuando se añade más solvente para alcanzar el volumen deseado tras filtrar la mezcla. Aquí igual añaden más del mismo solvente inicial o uno diferente, y puede que este no sea natural.  Asimismo, hay que tener cuidado con los conservantes añadidos para extender la vida útil de los extractos. Aunque existen extractos libres de conservantes, si la mezcla en cuestión contiene uno, bien podría ser artificial en lugar de natural. (Y no nos olvidemos de la calidad y pureza de los extractos … ¡pero eso lo dejo para otro post más adelante!)

Hidrogenación

Este es un proceso químico utilizado para alterar la consistencia de los ingredientes y el resultado final puede ser clasificado como natural o sintético, dependiendo del origen del material inicial. Si la materia prima es de origen natural, se permite el uso en la cosmética natural y orgánica. Por ejemplo, yo utilizo aceites hidrogenados en el Clementine Cleansing Balm, ya que este proceso no solo les da una textura fabulosa, sino que también así son menos propensos a la oxidación, por lo que es una manera muy eficaz de proteger la fórmula.

Esterificación

Una de las áreas más amplias de la química cosmética, la esterificación se trata de combinar un ácido graso y un alcohol graso con la ayuda de un catalizador. Sin embargo, al igual que en el proceso de hidrogenación, la sustancia resultante (éster) solo puede considerarse “natural” si tanto el ácido graso como el alcohol son de origen natural. Ejemplos de ésteres naturales son el éster de jojoba y el estearato de glicerilo, que personalmente me gusta mucho usar ya que estos aceites naturales procesados son muy similares a los ésteres presentes en nuestra propia piel.

Etoxilación

Este controvertido proceso químico es una de las principales razones por las cuales te es imprescindible saber si tu cosmética es natural o no. La etoxilación es donde el óxido de etileno se agrega a una sustancia, dando como resultado un tensioactivo con propiedades espumantes, de limpieza o solventes. En otras palabras, la etoxilación hace que una sustancia sea más amante del agua y así se puede emplear de muchas más maneras en la cosmética. Los ingredientes etoxilados NO se consideran como naturales y los productos que los contengan no deben etiquetarse como tal. Las fórmulas “clean beauty” para el cuidado de la piel y el cabello suelen utilizar el aceite de coco saponificado u otros tensioactivos más suaves o ácidos grasos. Estos ingredientes muchas veces resultan ser más caros, pero son mucho más seguros para el cuerpo. ¿Cómo detectar los ingredientes etoxilados en la etiqueta de tu cosmético? Busca cualquier ingrediente que comience con PEG, PPG o que termine en -eth.

Los que llevan tiempo siguiéndome saben que siempre hago mucho hincapié en la importancia de conocer a fondo vuestras marcas favoritas, la filosofía detrás de ellas, los ingredientes que utilizan y cuál es su definición de “natural”. Para mí, los productos de belleza “natural” son aquellos que están hechos de ingredientes sostenibles de origen natural y que son eficaces pero seguras para la piel. Para mí es primordial que estas materias primas pasen por la menor cantidad de procesos posible y que los métodos empleados en su formación tengan muy poco impacto ambiental. Esta es mi definición de la cosmética clean, y de conciencia natural.

One thought on “¿Cómo saber si tu cosmética es natural?

  1. rosa dice:

    Hola Pedro, me ha encantado la explicación..como siempre magistral..muchas gracias

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